LXIII Edición: Temporada de lluvias

Preferiría estar paleando estiércol de borrego

¿Por qué escribo? Si hay una respuesta a esta interrogante, te aseguro, lector, que está muy lejos de aquella probidad que normalmente se le quiere adjudicar a este nada noble oficio; la escritura se asemeja mucho a cuando te levantas por la mañana y golpeas la esquina inferior de la pared con el dedo chico de alguno de tus pies; el momento de sentarme, prender el monitor y observar la pantalla en blanco me provoca tal sentimiento nauseabundo que no me queda de otra que empezar a teclear para que aquella maldita sensación acabe de una vez por todas; la escritura, querido lector, es una de las cosas que más me producen tedio, tan es así, que preferiría, en este momento, estar paleando estiércol de borrego para mi huerto; pero no, aquí estoy, tratando de hilar algunas palabras que me permitan enunciar la razón de mi escritura.
Hace unos días fui a una exposición en San Idelfonso, y al salir del museo, me percaté que en la reja de enfrente, aquella que resguarda al Templo Mayor, había un cartel, que con letras estrambóticas, rezaba: ¡El arte salva!. ¡Imagínate, lector, tremenda estupidez! -¿Cómo carajos el arte nos va a salvar?- le comenté días después a M; pues bueno, así con la escritura, que en mi caso, no me ha salvado de un carajo, y ni siquiera de mí mismo, es más, cada vez que me siento a escribir lidio con mis manías; hoy ya no fumo, pero sigo mutilándome las uñas y paso por momentos en los que una voz interna me recuerda lo estúpido que soy; pero, heme aquí, escribiendo.
Ésta es la primera vez, en quince años, que me siento a escribir sin un cigarro entre los dedos índice y medio; es la primera vez, también, que ya no tengo aquella muletilla que consistía en aspirar el humo con la excusa de que así, quizá, teclearía ideas más articuladas; otra novedad, es que hace mucho no tenía la sensación de secretar un texto con un ritmo tan fluido; pero basta ya de adulaciones, vuelvo a la pregunta, ¿Por qué escribo? Porque además de la cocina, la escritura es ese otro oficio que le da cierto sentido a mi existencia.  

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“Ya hay abono para lo que resta del año”

Créditos de la imagen de portada: Pxhere, https://pxhere.com/es/photo/1059371

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