LXIII Edición: Temporada de lluvias

Mi inaprensible cuerpo

Tanto me ha costado trabajo escribir sobre mi cuerpo que he decidido observar las marcas que en él la vida ha dejado.

En la primer falange de mi dedo anular izquierdo hay una protuberancia que no es más que un hueso mal curado, el cual, me fracturé en aquellos tiempos en los que pensaba que sería el Jonah Lomu[1] mexicano; en el pulgar tengo una hendidura resultado de un corte mal ejecutado por haber cocinado bajo el influjo de Baco; si sigo la piel que cubre mi plexo braquial derecho, descubro un pliegue descolorido como recordatorio de haber jugado con una esponja marina cuando fui un remedo de Tritón.

Las uñas de mis manos como testigos de una dental erosión, las canas como conmemoración de aquellas noches de gramos y alcohol, mi barriga y sus achaques gastrointestinales dan fe de mi epicúrea complexión.

Mens sana in corpore sano reza un antiguo adagio, cuya enseñanza, considero absolutamente ajena a mi experiencia vital, lo cual, me ha llevado a afirmar ¡panza llena, corazón contento!

-¿Cuánto quieres vivir?- me preguntó la madre de G al ver que encendía un cigarro y daba un trago al mezcal. -200 años- le respondí. La verdad es que nunca he entendido aquél afán por considerar al cuerpo un templo y resguardarlo de las tribulaciones que en él provoca la vida.

Y sigo sin saber qué escribir del cuerpo masculino. Me observo al espejo y veo una cicatriz al lado derecho de mi nariz, la cual, es  testimonio de que hace muchos años, en su lugar, había un lunar que cuando la gente lo veía, exclamara -¡es igualito al que tiene Enrique Iglesias!-

Escribiría una apología a este mazacote de nervios, venas, huesos y articulaciones para así evocar al genio del cinquecento o también podría intentar un ejercicio para (de) construirme y entrar en resonancia con esto que insistimos en llamar ¡nuestro cuerpo!  Pero, ¡no! ¡no me da la gana! En lugar de aquél panfleto seguiré haciendo un recuento de aquellas marcas que la vida ha dejado y dejará sobre este, mi inaprensible cuerpo.

Créditos de la imagen: Pixabay, ljcor, https://pixabay.com/illustrations/man-dead-death-male-horror-danger-2480068/


[1] Jugador de rugby neozelandés, moriría en 2015 por una falla renal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.