LXIII Edición: Temporada de lluvias

Vagina elástica

Un largo camino para regresar a nuestra forma es éste.
El molde familiar, la amalgama matriarcal sombra oculta de su padre, y este espacio sin puentes de comunicación que nos hace perdernos en este mismo espacio sin fechas ni avances. 

AUTODEFINICIÓN

Soy Teresa Wilms Montt
y aunque nací cien años antes que tú,
mi vida no fue tan distinta a la tuya.
Yo también tuve el privilegio de ser mujer.
Es difícil ser mujer en este mundo.
Tú lo sabes mejor que nadie.
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida.

Destilé mujer.

Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.
Cuando me dejaron sola, di compañía.
Cuando quisieron matarme, di vida.
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.
Cuando trataron de callarme, grité.
Cuando me golpearon, contesté.
Fui crucificada, muerta y sepultada,
por mi familia y la sociedad.
Nací cien años antes que tú
sin embargo te veo igual a mí.

Soy Teresa Wilms Montt,
y no soy apta para señoritas.

Teresa Wilms Montt

Vulvas como peces feroces que sobreviven en el único mar que nos ahoga, el de las emociones. La fuerza de humillación, de la impotencia, de la ignorancia ha sido como la fuerza de gravedad, que nos ha hecho cometer un error tras otro y seguimos caminando en este mismo lugar, sin fechas y ni avance.
Otras medidas que he visto son aquellas que poseen varios cuerpos, extensiones de sentimientos escondidos que salen del primer cuerpo, quemándose a la luz del sol, entregándose a una vida llevada por la metamorfosis. Una metamorfosis del amor.

ALTA MAR

De tanta angustia que me roe, guardo un silencio que se unifica a la entraña del océano.
En la noche cuando los hombres duermen, mis ojos haciendo tríptico con el farol del palo mayor, velan con el fervor de un lampadario ante la inmensidad del universo.
El austro sopla trayendo a los muertos cuyas sombras húmedas de sal acarician mi cabellera desordenada.
Agonizando vivo y el mar está a mis pies y el firmamento coronando mis sienes.

Teresa Wilms Montt

Vaginas sin personalidad que paren diferentes seres, algunos que son cosas y otros que se vuelven metas. Vaginas elásticas de esas que después de parir forman y  deforman seres a su gusto y disgusto. Algunos de ellos se sostienen de ellas, se mantienen de pié sobre ellas, justificando sus dolores y sus rencores, así todos nos debemos a los anteriores; un baile que mantenemos. Vaginas que no se conocen pero por su elasticidad siguen viviendo a través del tiempo y el espacio. 
Esas vaginas que mutan debido a su anatomía, para convertirse en lo que desean sus otros. Mi madre, mi padre, mi hermano, mi hermana, mi amigo, mi amiga, mi amante, mis propensos. No soy dueña de esta figura sino soy una vagina elástica que se está doblando hacia dentro, hacia lo inexistente.

Créditos de la imagen: Lechter, Melchor. 1865-1937. “Heiliger Turm im Gebirge mit den vier Quellen der Lebensströme”, 1917

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